Microrrelato

Humo

—…somos enemigos por una tonta ideología, y no tenemos más opción que acatar lo que se nos ordena, así es como nuestra programación lo exige. Nos encontraremos cara a cara en diversos campos de batalla y lucharemos por defender aquel ideal que cada uno enarbola… —hizo una pausa para inhalar una bocanada de su cigarrillo, me miró a los ojos y exhaló lentamente el humo blanco en mi rostro—. Pero, no te confundas, aún somos amantes; me debes uno de esos helados de los que tanto hablas.

Y sin más, Julieta juntó sus labios con los míos, aquellos labios suaves con un ligero gusto a café y azufre… Ella sabía que la amaba con locura y que podía hacer lo que quisiera conmigo, aunque tuviera que matarla…


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