Reseña

De deseos y pecados

¿Cuál sería tu reacción si, de la nada, un día despertaras en una habitación desconocida, con otras seis personas, también desconocidas, y una voz desconocida te dijera que te quedarás en esa habitación por los siguientes siete años de tu vida, pero que, a pesar de estar encerrado, podrás pedir todo lo que hayas deseado? Pues, a grandes rasgos, esa es la premisa de «Deseos encerrados», la nueva novela de la autora española Juss Kadar. Hay tanta tela de dónde cortar en esta novela que me fue difícil decidir por donde comenzar, pero considero conveniente comentar al lector que este análisis estará completamente cargado de spoilers y, de preferencia, se recomienda leer después de haber leído el libro y no antes.

Pese a lo que se podría pensar, los protagonistas de esta novela no son las siete personas que se encuentran encerradas en la habitación, sino su captor, Loskow; toda la trama gira en torno a él, incluso desde el principio, aunque pueda parecer lo contrario. No obstante, hay una fuerte carga emocional en cada uno de los personajes.

Un diseño de portada minimalista, pero sublime

Como en todas las novelas de Juss Kadar, todos los personajes se cumplen la función de plantearnos un dilema moral en torno a su propia línea argumental. Posiblemente algunos de ellos no están desarrollados con el mismo nivel de detalle que otros, pero el dilema moral que plantean tiene el mismo peso incluso que aquel al que el personaje principal se encuentra sujeto. Aunque, así como lo hizo en su novela «Sin salida», muchos de los personajes solo están ahí para formar parte de algún dilema de los demás.

Explicaré esto introduciendo a mi personaje favorito: Babylost. Esta jovencita que se hizo pasar como una prostituta vagabunda para acercarse a Loskow y ayudarlo a lograr su objetivo de mantener a todos encerrados. Hay que aclarar que, ni es una jovencita, y mucho menos es una vagabunda, en realidad es prima de una de las personas recluidas en la habitación, y su principal intención era la de ayudar a su prima de alguna forma, aunque después de una serie de eventos la situación cambia por completo. Para este análisis me limitaré a decir que, cuando su familiar se da cuenta de que ella ayudó a su captor y que, de cierta forma, su libertad estuvo en sus manos; no hay que ser un gran genio para adivinar que esto no cayó en gracia a su familiar, imagino que a nadie le caería en gracia, pero la forma en la cual se lo hizo saber es brutal. Pocas personas se atreverían a hablarle así a un ser querido.

Debo aclarar que es mi personaje favorito no por su forma de ser (aunque, siendo sincero, su apariencia de chica mala me cautivó desde un principio, pero fue perdiendo el encanto conforme se desarrollaba más al seguir leyendo el libro), sino por el dilema moral que representa: ¿Qué somos capaces de hacer para ayudar a un ser querido y Hasta qué punto estamos dispuestos a sacrificarnos por él.

Estoy seguro que muchas personas dirían: Por supuesto que yo haría lo que fuera o No dudaría en actuar de forma correcta. Pero esas son sólo palabras vacías en la mayoría de las personas pues, como lo dijo Ambrose Bierce, Un cobarde es una persona en la que el instinto de conservación aún funciona con normalidad. Aceptémoslo, casi nadie, en su sano juicio, haría lo que se necesita para ayudar a los demás, en este caso a nuestros seres queridos, si no fuera así el mundo estaría lleno de héroes… pero sabemos que no es así.

A pesar de que Babylost tuvo el «valor» de ayudar a su familiar, el miedo era preponderante al momento de tomar decisiones; en lugar de llamar a la policía al darse cuenta del secuestro, lo cual es lo más lógico, ella decidió «infiltrarse» en las filas enemigas para buscar una mejor solución, esto lo hizo por miedo a que sus captores le hicieran algo.

Aunque con muy buenas intenciones, fue una acción terriblemente peligrosa y hasta la podemos catalogar de tonta, pero a final de cuentas es una acción basada en el miedo y no en la razón.

Y no solo ella actuó por miedo; en realidad todos los personajes (a excepción de Hayden Weis, del cual ya hablaré después), actúan por miedo. Tomemos en cuenta dos definiciones de miedo para poder hablar de él. La primera la podemos considerar como una sensación de angustia provocada por la presencia de un peligro real o imaginario; y la segunda definición que nos compete es que es un sentimiento de desconfianza que impulsa a creer que ocurrirá un hecho contrario a lo que se desea. Sin entrar en detalles (para no dar spoilers innecesarios) podemos encasillar a Babylost, así como a todos los personajes encerrados dentro de la habitación, dentro de la primera definición. Cada uno de ellos teme por completo a lo que les puede pasar principalmente porque no tienen control de la situación. Eso es algo que comienza a orillarlos a realizar acciones que posiblemente no hubieran hecho estando en libertad. Curiosamente, tanto secuestrados como secuestradores, reflejan a la perfección la decadencia del ser humano y son representan los siete pecados capitales (un movimiento magistral por parte de Juss). Quisiera hablar a detalle de cada uno de ellos y como se sobreponen y caen en cuenta de las situaciones que han llevado a cada personaje a transformarse en imágenes decadentes de su propio ser, pero sería detallar mucho la novela y, siendo que es una publicación muy reciente, no tendría caso contarla. Tal vez dentro de unos meses haga un verdadero análisis a fondo, ya que la gente la haya leído.

En cuanto a la segunda definición de miedo, ahí podemos encasillar a todos los demás personajes; son sus acciones se desenvuelven lentamente para llevarnos al impactante desenlace, en el cual Hayden Weis tiene la batuta.

Hablando de Hayden Weis… caray, nunca antes un personaje de una novela me había hecho enojar tanto (y créanme, ni siquiera los personajes de mis novelas o los de todas las novelas que leo semana a semana me habían causado ese sentimiento). Juss Kadar ha hecho un magnífico trabajo al crear a Hayden Weis; actitud de patán mal encarado ha dado una gran evolución desde su aparición en Sin salida (sí, está confirmado por Juss que es el mismo detective, aunque si ya leyeron el libro esta anotación del Capitán Obvio es innecesaria). Hayden es el perfecto antagonista para un personaje como Loskow con esa actitud de que nada le importa y que cree que merece todo. El hecho de haber perdido a su novia no le da derecho de hacer tremendas tonterías y meter en problemas a medio mundo solo por el gusto de hacerlo (para entender esta referencia, favor de leer «El primer caso de Hayden Weis», en el segundo número de «La sirena varada: revista literaria bimestral»).

Quisiera poder hablar un poco más del libro, y tengo planeado hacerlo, pero por el momento no daré más spoilers y les recomiendo leer Deseos encerrados, que, por cierto, pueden descargar sin costo en Editorial Dreamers.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *