Novela romántica, Reseña

De promesas y decisiones morales

Me había puesto un vestido horrible, elegido por mi madre, para estar presentable para la familia del futuro marido de mi hermana… Así comienza «Promesa», una novela corta de la autora española Juss Kadar, publicada en el año 2015, que si bien podría entrar en el género chick-lit me atrevo a clasificarla como una novela que hereda la narrativa realista española.

En esta novela, Sigrid, el personaje principal, nos narra la historia de todos los preparativos de la boda de Jena, su hermana, con Asier; aunque el punto medular comienza cuando Sigrid le propone a su futuro cuñado brindarle una despedida de soltero de por lo menos un año (el tiempo que transcurre entre la primera vez que Sigrid y Asier se conocen hasta el día de la boda), sin que Jena se entere, por supuesto.

La novela se desarrolla enteramente en España, sin especificar en qué ciudad, aunque si el lector es lo suficientemente despierto podrá identificar las pistas dejadas durante toda la novela que le ayudarán a identificar a que ciudad hace referencia. La noche es uno de los primeros elementos que más destacan en esta novela, principalmente como una representación de la melancolía y tristeza que todos los personajes reflejan y que crece exponencialmente durante el desarrollo de la trama.

Los personajes no son los típicos que cualquier novela chick-lit muestra, todos están perfectamente ubicados en un umbral más allá del bien y el mal pues las principales decisiones que deben de tomar, en la mayoría de los casos, representan un dilema moral que puede abordarse de distintas maneras y que no necesariamente puede considerarse como «correcto» por la mayoría de los lectores.

Retomando lo mencionado anteriormente, me atrevo a clasificar a «Promesa» como una novela de corte realista con tintes de chick-lit por la manera en como describe las relaciones interpersonales entre todos los personajes: en esta novela los valores tradicionalistas se enfrentan a situaciones inesperadas y, como podrían incluso denominarlas las personas más conservadoras, inmorales y sucias. Pero su argumento va más allá de una simple infidelidad y carencia de moral.

Tomemos, como primer ejemplo, a Sigrid. Ella es el arquetipo de la mujer española actual: independiente, firme y capaz, aunque llena de una innumerable cantidad de dudas e inseguridades que no le permiten enfrentarse como ella quisiera a los problemas que cree tener, por muy sencillos que puedan ser. Se debe de tomar en cuenta que, pese a lo inmoral de la propuesta que realiza a Asier, ella no lo hace porque carezca de valores o respeto hacia su hermana, en realidad es todo lo contrario: en los capítulos finales de la novela descubrimos que Jena, con tal de comprobar que el amor que Asier dice sentir por ella es verdadero, le pide a Sigrid que le prometa que intentará seducirlo para conocer la reacción que él pueda tener. Entonces, lo que Sigrid hace es un acto de amor hacia su hermana; es el máximo sacrificio que cualquier persona puede hacer por cualquier otra persona, ya que pone en juego su honra y su moral para poder «ayudar» a su hermana.

Jena, por supuesto, es la antítesis de Sigrid. Ella representa los valores más conservadores de la sociedad española: es una mujer recta y sumisa, a pesar de tener un empleo está dedicada por completo a su futura pareja y a su hogar. También representa el compromiso que otrora existía en las relaciones de pareja, no obstante refleja también el temor, la inseguridad y los celos que cualquier persona puede desarrollar hacia su pareja cuando hay falta de confianza.


También podría interesarte:

Saskia sigue dando guerra: por Juss Kadar
El terror dentro de las matemáticas


¿Qué hay de Asier? Con él, o mejor dicho, con su presencia se desarrollan los elementos Chick-lit. En esta novela, Asier, a primera vista, representa el hombre soñado para cualquier mujer: un hombre de mundo, atento, caballeroso, de buen ver, inteligente, y con la capacidad de hacer sentir como una dama a cualquier mujer… ¿Pero esos son todos los elementos que este personaje principal tiene que brindarnos? No, en realidad se desentrañan muchas más sorpresas conforme la novela avanza y revela lo astutos y un tanto maquiavélicos que los hombres pueden ser. Todo indica que Asier cae en el juego que Sigrid y Jena le tienen preparado y, aunque renuente al principio, acepta la propuesta que Sigrid le ofrece, enamorando a Sigrid en el proceso y él también enamorándose de ella.

Todo el engaño, si se le puede llamar de alguna forma, se viene abajo cuando la culpa invade a Sigrid y le confiesa a su hermana que tuvo relaciones con Asier, y no sólo una vez, y todo empeora cuando Asier confiesa a Sigrid que él tenía pleno conocimiento de la promesa que las hermanas habían hecho. Nunca se aclara a detalle cómo es que Asier sabía de esto, pero lo que sí se dice es que él lo sabía desde el principio de la novela, y sólo había aceptado seguir el juego para descubrir hasta qué punto eran capaces de llegar ambas hermanas y, de cierto modo, poder tomar venganza por la desconfianza que Jena había tenido hacia él.

La familia, principalmente la familia de Sigrid, es uno de los eslabones que plantan la novela y que dan firmeza al argumento: la madre es una mujer devota de su familia, la cual trata siempre de mediar los problemas y sinsabores que se dan principalmente entre sus hijas; ella las ama por igual y sin condición, aunque tiene a demostrar una ligera preferencia por Jena, ya que es el vivo reflejo de los valores que ella representa. Por otro lado, tenemos a su padre, un hombre que bien podría describirse como un «Homero Simpson» español. No precisamente porque sea un «cateto», sino por la gran que parece demostrar ante los problemas que lo rodean; no por nada la mayoría de las escenas en las cuales aparece se le ve sentado en el sillón, a medio vestir, mirando la televisión sin prestar atención a lo que se desarrolla alrededor de él.

Todo esto nos remite a una sola pregunta: ¿Era necesario realizar esta «prueba de amor» para comprobar que Asier no le era infiel?

Desde el punto de vista argumental, sí, sí era necesario. Pues como ya lo había mencionado, es el punto medular del argumento de toda la novela. No obstante, aquí es donde entra en juego la moral del lector y es uno de los elementos más destacables en esta obra. ¿Qué hubiera hecho yo, como lector, si me hubiese encontrado en la situación con la que los personajes se encontraron?

Sigrid, por mucho amor que sintiese hacia su hermana, tuvo la oportunidad de negarse por completo a participar en esta serie de eventos que sólo la llevaron a replantearse su visión de la vida y del amor; no sólo lastimó a su hermana al haber ido más allá de lo acordado en la promesa, entregó su corazón por completo en una empresa que desde un principio tenía perdida. Jugó también con Asier, a quien, desde el punto de vista más conservador, hubiésemos podido considerar como una víctima en el juego de celos e inseguridad que Jena había planeado. Pero lo más importante, jugó con su propio corazón y con su propia estabilidad al haber aceptado algo que, desde el principio, sabía que no iba a poder controlar y que terminaría estallándole en el rostro en algún momento.

Jena, por otra parte, tuvo la oportunidad de hablar con Asier acerca de sus inseguridades y sus temores, los cuales podemos considerar normales frente a la estresante situación que representa una boda. Dependiendo del punto de vista del lector estas acciones pueden ser reprobables o pueden considerarse valientes; es bien sabido que el ser humano siempre busca corroborar, a veces sin importar las consecuencias, todo aquello que le es incierto.

Asier no queda exento de estas decisiones morales. Él también tuvo la oportunidad de hablar con Jena una vez enterado de la dichosa promesa que Sigrid y Jena habían hecho, y aliviar su temor e inseguridad para fortalecer la confianza y el amor que, se supone, tendría que existir en ellos. También pudo no haber aceptado la propuesta de Sigrid, por muy difícil que hubiese sido para el hombre promedio evitar ser presa del deseo carnal y la fuerte necesidad de una aventura antes de «sentar cabeza», y resolver los problemas como el caballero que aparentaba ser.

Pero, ¿qué hubiese sido de la novela si se hubiesen seguido los estándares morales que nos rigen en este momento?

Lo mencionado anteriormente son sólo un ejemplo de como la interpretación individual de la moral puede afectar la perspectiva de esta novela. Muchos podrán estar de acuerdo con las acciones plasmadas en ella, otros podrían aceptar como «correctos» los ejemplos anteriores, y también habrá quien piense en maneras más elaboradas de abordar estos problemas.

Aquí es donde entra la habilidad que la autora posee para plasmar su historia; ninguna de las situaciones que los personajes atraviesan queda abierta a interpretaciones y aun así se le concede al lector la atribución de juzgar, con la balanza moral que cada persona pose, lo que hubiese creído más conveniente.

«Promesa», en resumen, es una novela que no debe ser ignorada y que gracias a su corta longitud, se puede disfrutar acompañada de una taza de café en una tarde lluviosa de verano. Y, aunque es sólo la primera de tres novelas que componen la serie «Promesas» (siendo «Insidia» y «Lealtad» las siguientes novelas), Si quieres leer el libro, puedes descargarlo aquí en formato digital, o lo puedes comprar en papel aquí. También puedes pasarte por el blog de Juss Kadar a saludarla.


Antes de irte, no olvides leer:

Acariciar el papel: por Juss Kadar
Peso extra, un cuento de terror por Alfonso Padilla


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *